Es una conmemoración religiosa devota con un alto componente cívico que los ejeanos repiten cada 14 de enero. Arranca de un hecho ocurrido hace más de doscientos años. Entre 1770 y 1773 Ejea sufrió un brote epidémico que causó un aumento preocupante de la mortalidad, extendiendo el miedo entre la población. Vista esa tesitura y ante la ineficacia de los medios sanitarios de la época, el Concejo General de la Villa pide al Capítulo Eclesiástico que saque en procesión la imagen de la Purísima Concepción. Un 14 de enero de 1773 tuvo lugar dicha procesión rogativa, produciéndose seguidamente la remisión de la epidemia y su práctica finalización. Es entonces cuando los ejeanos, en agradecimiento a la Virgen, instituyeron el Voto a la Purísima, que todavía hoy se conmemora todos los 14 de enero.